El otro día vi el cartel de una película, donde salían los actores protagonistas con grandes rótulos, y arriba del todo la frase: “Del director de Moulin Rouge”, así sin más; sin nombre, apellidos ni perro que le ladre, presentándolo tan sólo por un lejano éxito anterior, y dando hecho que repetirá su hazaña. Y me dio por pensar hasta qué punto nuestros logros precedentes pueden condicionar lo que hagamos ahora. ¿Podríamos presentarnos nosotros por la vida como “aquel que hizo esto o lo otro”? ¡Sería una fantástica técnica de venta!Me explico. Una madre sirve un plato a su familia y lo presenta con intriguilla de trailer de cine, en plan: “De la cocinera que hizo unas deliciosas croquetas de bacalao, llega La Paella del Domingo”. Una chica se va a acostar con su novio y éste le puede decir antes del tema... “El tipo que (una vez) (casi) te hizo llegar al orgasmo, te trae Una tarde en la cama...”. En la oficina, un trabajador le dice a su jefe: “Del empleado que el lunes le rió la gracia, llega Peloteo Total...”.
Ahora que ya tenemos dominada la teoría, sólo nos queda ponernos manos a la obra. Permitidme que empiece: “De la chica que una vez –o eso espero- os hizo sonreír con un blog, llega... bueno, una entrada ligerita para un frío, helador, viernes por la tarde”. Sin más pretensiones. :)