domingo, 19 de octubre de 2008

Eufemismos

Estos días he observado, como tantas otras personas lo han hecho ya, un hecho terrible: vivimos en el mundo de los eufemismos. Un mundo donde no tiene cabida lo feo, lo viejo, lo negativo.

Sin ir más lejos, ojeando en Internet un artículo sobre publicidad, leí que se referían al público de mayores de 65 años con la marketiniana denominación de "senior". Es decir, cuando seamos viejos, no seremos ancianos o personas mayores, seremos seniors. ¡Padre y muy "senior" mío! Aquello me revolvió las tripas, esa fría manera de negar la vejez como una parte más de la vida y convertirla en una etapa más del ciclo de consumo. Nacemos, crecemos, consumimos y nos morimos. Olé por las geniales mentes del marketing, siempre creando categorías siniestras donde etiquetarnos a todos.

Ahora, además, la gente sin pareja es single, que es como más singular, osea. Y los vagabundos, o indigentes de toda la vida, son homeless. Es decir, la soledad -ya sea buscada o no- y la pobreza tampoco tienen cabida. Y no es todo. En la televisión, oí hablar de los inicios de un famoso tenista como "el teenager más brillante de su generación". No, si tampoco va a existir la adolescencia, esa época de granos, complejos, motes hirientes y dudas existenciales. Todo se maquilla con una buena capa de max factor, el maquillaje de las estrellas. ¿Cuál será la siguiente categoría en ser convenientemente maquillada y presentada al mundo con una flamante imagen? ¿Quizá las "Home women" -o algo así- para las amas de casa? ¿O importaremos el término "unemployed" para los -cada vez más- parados? "-¿Cómo te va la vida, Paco?- Ya ves, de unemployi desde hace 6 meses". Porque claro, una cosa es que se importe el término y otra muy distinta cómo se termine diciendo. Eso es como las reglas del parchís, que cambian en cada casa.

Pero vamos, no hagamos alarde de nuestra imaginación. Ya vendrán los medios de comunicación a dictarnos quiénes seremos mañana, por el bien de nuestro bienestar, por cierto, ahora llamado "wellness". Palabra de "blogger".

4 comentarios:

Mon dijo...

Jajajajaja... me ha encantado lo de las reglas del parchis. Pero lo cierto es que desde antes de nacer ya estamos consumiendo en forma de cunas/medicos privados/ejercicios pre-parto... incluso un nicho cuesta dinero de mantener. ¿No podriamos nacer, vivir y morir sin generar gastos?

En fin, ya no hay peluqueros sino estilistas, que es mas "elitista", ni porteros sino empleados de finca urbana, tirando por tierra el viejo concepto de economía del lenguaje...

los parques ya no son parques, sino "suelo rustico susceptible de ser urbanizable", y ni siquiera somos ya consumidores sino futuros hipotecados.

Yo soy yo! y nada más...

Señorita Puri dijo...

Y l@s que somos pareja de lecho (sic) y no tenemos niños porque no nos pa más la nómina, somos desde hoy DINKis

(double income no kids), anda que tié narices...

Alcaudón dijo...

Por mucho que nos toquen los cojones tanto hijo de puta intentando comernos la almendra con sus putas florituras lingüísticas, nunca conseguirán sustituir, ni cambiar, ni tan siquiera maquillar o adornar las maravillosas expresiones que usamos cuando nos tienen hasta la polla ¡¡¡coooño!!!!

Dejo constancia de que a mí, en ocasiones, me gustan los eufemismos, pero con fines comunicativos sin ánimo de lucro.

Serafina dijo...

Me divierten mucho los eufemismos hacia los negros y los gordos, las personas de color y los rellenitos, para que nadie se ofenda :'P

Un saludo