lunes, 18 de febrero de 2013

Amor nudo

Amor nudo
Amor desnudo
Amor dolor
Enquistado, no deja rodar la rueda
Amor anudado a nuevos abrazos
Sin querer quedarse amarrado

Cuántas lágrimas dilatadas en el tiempo harán falta
para deshacer esta maraña
de culpa, esta roja pulpa que de la opresión sale
Sale por el nudo, supura
pero no lo abre

Un día, algún día, se podrá tirar del hilo del nudo
y la lazada abierta llevará a alguna parte
Hoy, está quieto
Nudo

Amor nudo
Amor dolor
Dolorido y arrinconado
Pávido y cobarde
En el banquillo de los Asustados,
despojado de todo, en el fondo de nada
esperando su juicio
Rogando por su alma

lunes, 17 de septiembre de 2012

El amor es una mierda


El amor… es una mierda”; declamó el anciano poeta ante el público con su voz rugosa y afectada, mostrando su puño en alto. Acto seguido, cerró el libro y se sentó pesadamente en la silla, con una sonrisa en los labios.

Se hizo el silencio en el auditorio donde el aclamado bardo presentaba ante el mundo el que quizá fuera su último poemario. Hasta que un periodista sentado por las últimas filas, exclamó:

                - ¡¡Se habrá quedado a gusto!!

El poeta se levantó y dirigió su mirada al fondo de la sala, con las cataratas de sus ojos.

                - Sí -respondió con firmeza-. Caballero, este es en realidad el poema más acertado en forma y fondo que haya escrito sobre el tema. En toda mi trayectoria.

El silencio se hizo de nuevo. Los asistentes se detuvieron al fin a madurar las palabras del maestro y ponerlas en concordancia con sus propias vivencias. Y de pronto, todos se levantaron de sus sillas. Se levantaron a aplaudir. A aplaudir con ganas, como nunca en sus vidas. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Frío.




-     Brrrrrr. Tengo frío… –dijo ella.

-    Disculpa, debe de ser por las corrientes heladas mi corazón –dijo él, poniéndole amablemente su chaqueta sobre los hombros.


lunes, 5 de marzo de 2012

No-isla (una oda al positivismo)

Vivir en el exacto centro de una isla, sin vistas al mar,
es una pérdida de horizonte,
una suerte de futuro inacabado,
una falta de azul un tanto absurda.
Una dolorosa contradicción colmada de tierra.


Pero es también la oportunidad otorgada al poseedor de una imaginación vibrante;
para que recuerde que cerca, muy cerca, sigue el lugar donde la arena es besada
por el mar.
Para que escuche dentro de sí el ritmo espumado de las olas
y se deje llevar por los designios de la marea. Como el ser marino que es, y será siempre.

Porque eso nadie te lo impide. Nadie.

Nadie te puede quitar la dicha de vivir en una isla. 






Inspirado en Laois (Irlanda). El condado de la Isla Esmeralda más aislado del mar, aunque no su centro geográfico.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La técnica

¿Sabéis qué me pasa últimamente? Que me siento cansada. Cansada de verdad. De las obligaciones, del estrés, de las incipientes arruguitas y canas. Tanto, que de pronto, todo parece lejano y confuso...

Cuando tantos sentimientos opresivos abruman mi corazón, necesito renovar mis fuerzas. Por eso, he creado una técnica relajante que os invito a probar. Porque esto no es, ni mucho menos, como esos programas en los que dicen “no lo intentes en casa”.

Veréis: primero me acurruco bajo el edredón hecha una bolita. Entonces encuentro mi postura: en posición fetal, muy, muy encogida. Al poco me relajo todavía más. Entonces, me siento flotar en un ambiente que, de pronto, parece tan agradable... es como estar flotando en un denso líquido. Luego, muy lentamente, me convierto en algo cada vez más y más pequeño, hasta ser casi un puntito, aún con vida latiendo en su interior. Entonces, ¡sucede! Desaparezco. Me desnazco. Mi cuerpo inexistente se distancia al fin de todo problema. Sonrío sin sonrisa, sin rostro ni cuerpo, con la amplitud infinita del universo. Y justo en ese instante, empiezo el proceso contrario; creándome poco a poco bajo la sábana, creciendo, creciendo, hasta adoptar mi forma actual: la de una persona de 33 años.

¿Os parece difícil? No os preocupéis, muy pronto dominaréis la técnica. Al fin y al cabo no es tan compleja. Solo hay que desear desaparecer del mundo unos instantes. Y eso, amigos, lo hemos deseado todos alguna vez. ¿O acaso me equivoco?

viernes, 7 de octubre de 2011

Las rebeliones diarias

2011, año de revoluciones. En todo el mundo, millones de personas se han levantado al fin contra los dictadores, contra los bancos y especuladores. Contra todo lo establecido por ley, avaricia, estulticia.

Pero hay aún otra revolución. Una rebelión silenciosa, de la que nadie habla. Que no aparece en los telediarios, ni copa las portadas de los periódicos. La revolución interior.

La que, un buen día, te da fuerzas para levantarte contra los implacables policías del Tiempo y gritarles que nunca es tarde para tus sueños. A plantarte en tu plaza frente a los grises y amenazadores tanques de la Rutina. La revolución que te lleva a acampar indefinidamente frente las puertas del Descontento, cantando palabras llenas de valor, que suenan todavía extrañas, trémulas, en tu voz y que sin embargo ya son tuyas. Nada ni nadie te las puede robar. Esa revolución en la que sales a las concurridas calles de tu pensamiento, sin miedo a que tus miedos te apaleen para detenerte, pues te sientes capaz de levantarte de nuevo y mirarles con fiereza. Aquí estoy. No vais a poder conmigo. Nunca más. This is my own revolution. #Vida Real Ya.

martes, 19 de julio de 2011

El cuento de nunca acabar


Érase una vez una escritora con una gran creatividad y un envidiable ímpetu para comenzar proyectos, pero muy poca constancia para terminarlos.


Con mucha entrega, y la máxima disciplina de la que fue capaz, al final de su vida logró escribir 150 títulos maravillosos.


150 títulos sin índice, prefacio, ni capítulos; ni contraportada siquiera. 150 títulos… sin libro.

martes, 5 de julio de 2011

"Leyenda de ingredientes"

Mocachino

Expresso

Leche sola

Machiatto

Con leche

Capuchino

Descafeinado con leche

Descafeinado solo


La máquina de café no tenía nada nuevo que ofrecer. Laura echó los 35 céntimos del Mocachino, el importe exacto, y esperó a que el display le indicara que podía extraer aquel vaso relleno de un líquido amargo, indefinido, sin sabor a café ni a leche, ni a nada en particular. Mientras esperaba, descubrió en el lateral de la máquina un texto que indicaba: “Leyenda de ingredientes”.


Laura, que siempre tuvo una gran fantasía, aunque ahogada por pasar tanto tiempo entre los papeles de la oficina y sus compañeros -no más divertidos, ni con mejor color, que aquellos folios A4- empezó a elucubrar. “Leyenda de ingredientes... Contarán en este texto –pensó- leyendas sobre el origen del café o la curiosa historia de la primera persona capaz de ordeñar la ubre caliente de una vaca y ofrecer a su familia aquella leche alimenticia y reconfortante". Pero no. Al acercarse más al letrero, guiñando los ojos para enfocar, ya que se había olvidado las gafas en la mesa (a sus 33 años sufría una gran miopía), lo que encontró fue una triste suma de ingredientes y sus equivalentes calóricos, especificados para cada producto de la máquina. Tal y como obligaban las leyes de sanidad y seguridad alimentaria.


Tras esta decepción de buena mañana, fue a dar un sorbo a su pseudocafé, que se había quedado helado. “Este café, frío no vale nada” -se dijo. Y prosiguió, con su incesante diálogo interior: “Esta vida fría, no vale nada”.

viernes, 6 de mayo de 2011

Voz doble

Pedro Gómez de la Serna era un reputado actor de doblaje. Todos envidiaban su voz grave y aterciopelada. Era la voz de las estrellas de Hollywood, de los documentales más prestigiosos y de los anuncios de televisión más queridos por la audiencia. Pero pocos conocían su terrible mal…


Porque Pedro tenía un problema muy peculiar. Y es que, al igual que todos nos escuchamos por dentro con una voz agradable, normal, y al oírnos en una grabación nos horrorizamos en plan “¿De verdad que esa es mi voz??”, a él le sucedía justo al contrario. En el estudio se escuchaba aquella voz maravillosa que le había hecho tan popular, pero a cambio tenía que soportar una voz interior espantosa, triste, terriblemente nasal.


Con esa desagradable voz se despertaba cada mañana y se escuchaba las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Esa era la voz que oía en los momentos más cotidianos. Al comprar el pan, llamar a sus amigos o hablar con su madre…


Pero sobre todo, era la voz que había marcado para siempre los momentos más importantes de su vida.


Al oírse en el altar diciendo a su mujer con ESA VOZ tan inapropiada y poco ceremoniosa: “Sí, quiero”, poco le quedó a Pedro para CALLAR PARA SIEMPRE…

viernes, 1 de abril de 2011

Mares de marzo

Quién es más valiente: ¿el capitán que lucha, loco incansable, tripulando el navío contra viento y marea... o las ratas que lo abandonan a tiempo, con la decisión de embarcarse en nuevas aventuras? No sabría decirlo. Dos formas de verlo, dos formas de verdad que se muestran bajo la luz radioactiva que calienta nuestra inquietud con inusitada furia; como nunca lo ha hecho antes, y probablemente jamás lo haga.

Quizá lo absurdo es ser capitán, cuando diriges a tu tripulación a ninguna parte. Cuando has perdido el norte, si es que recuerdas haberlo tenido. Cuando las cartas de navegación no señalan nada relevante y las brújulas y los instrumentos comienzan a fallar, bajo la influencia de brumas y mareas invisibles provenientes de mares lejanos.

Quizá es ridículo ser capitán de tu vida, navegando inútilmente por los mares de marzo, los océanos del dolor, con sus altas olas de locura, incertidumbre y descontento.

Las sirenas lo saben bien. Y miran con lástima al iluso capitán de navío capaz de adentrarse en tan tenebrosas corrientes. No entonan cantos. Se quedan quietas, con pose melancólica, y lo observan pasar zozobrando, mientras consuelan en sus regazos a las ratas recién caídas del barco y se dejan calentar por el sol naciente.