martes, 21 de octubre de 2008

S y S. (Sara y Sobaco).

Cada día, me levanto, me ducho, desayuno mis cereales y, pocos minutos después, me meto directamente en el sobaco de un señor. Es en la atestada línea 1 de metro. Yo llego como un pollito cansado e indefenso y me acabo poniendo bajo su ala, empujada por las hordas de viajeros; quienes a su vez, como en una compleja partida de Tetris, ya han buscado alguien con quien encajar sus maltrechos cuerpos.

Pero no me compadezcáis, podría ser peor. La verdad es que el sobaco y yo ya hemos hecho confianza con el paso de los días. Es de Málaga, el sobaco. Y el hombre del sobaco también, claro. Raro sería que el sobaco fuera de Cuenca y el hombre de Málaga. Aunque, pensándolo bien, sí es bastante común que una persona sea, por ejemplo, de Madrid y sus pies de Cabrales.

Volviendo al tema, el sobaco y yo hemos creado una especie de simbiosis perfecta. Yo apoyo la cabeza en él y me pongo la música más animada que puedo. El sobaco, de carácter más tranquilo y apocado, se queda quieto, pensando en sus cosas. Quizá se pase el día dándole vueltas a las ventajas y desventajas de los tipos de desodorante. ¿Roll-on o spray? Difícil elección. No creo que el sobaco tenga nada que decir, qué se yo, sobre la crisis económica. Pero está bien así, una compañía sencilla. Tampoco es que a las 8 de la mañana yo sea una lumbrera.

Unas paradas después, en Pacífico, el sobaco y yo nos separamos. Yo le susurro “hasta mañana”. Él no dice nada, pero sé que en el fondo de sus pelillos me echará de menos.

6 comentarios:

Mon dijo...

Es una historia de amor como pocas... snif! que pena al final... molaria que se casasen, como en las pelis porno...

Señorita Puri dijo...

Me ha encatando la idea. Podrías hacer la historia de un desodorante roll-on y su amor imposible con un desodorante de barra.

El de roll-on, es como un gato, se restriega arriba y abajo, y nunca termina de convencer, y está loco por el de barra que es muy pegajoso y le dio falsas esperanzas en su primera cita.
Pero al de barra le molesta la insistencia de la bolita del otro y sueña, en silencio, con un desodorante de spray. Cuerpo metálico, duro y robusto, carácter combustible, que no necesita de contactos ya que con un breve pero intenso spray hace callar a todas....

Bss., Puri

saroide dijo...

jjajaa, ya te digo, Srta. Puri :)...

Me encantan las historias donde los seres inanimados cobran vida. Qué leches, que tienen vida, ¿no? Y si no, mira las tacitas de La Bella y la Bestia. S :P

Alcaudón dijo...

Ufff!! He recordado mis viajes en Metro... bendita Condená (así se llama mi moto, que también tiene ánima, y que tan rápido nos lleva a los sitios -verdad Sari??-) herramienta de libertad y arma para combatir la ciudad y su orden por descubrir. Y también privilegio, aunque suponga no conocer sobacos ni sobacas. Si fueran polacas todavía me animaría. Jajajajajaja. Qué chorrá!!!!
Salud

Serafina dijo...

Qué sobaco más majo y además malagueño, pues aprovecha y que te invite en verano a unos espetos de sardinas.

Un saludo

Anónimo dijo...

vaya historia de amor,el final me ha puesto el vello de punta, pero mi pregunta es: qué sobaco es? el izquierdo o el derecho, o un día con uno y otro con otro. madre mia sarilla, qué libertina eres!!!!
un beso, marisa