Me ha salido en plena cara un grano artista. Sí, un grano artista. De esos granos capaces de atraer todas las miradas, y hasta los focos si los hubiera.Un grano con ego. Con un ego hinchado, henchido de pus, pero ego al fin y al cabo.
Si mi grano fuera una persona, sería sin duda una vedette. Pasmosa, exagerada. Bajando la escalinata de un gran teatro, con estilo y magnificencia, mostrándose al mundo sin pudor. Tal es su atrevimiento, que se ha lanzado a enseñar su interior -puede prácticamente transparentarse...-. Parece que quisiera imitar el delicado nylon de las medias de las vedettes, que deja ver sus tersas y musculadas pantorrillas, sin desvelar un centímetro más de la cuenta, para infarto de los señores mayores de las primeras filas.
Así es mi grano. Tremendo artistazo. Yo lo he llamado Monique: nombre de vedette con solera, con muchas historias y anécdotas en su cabeza de chorlito. Monique. Monique, grano fatal y castigador... Termina ya tu numerito, por dios.