
- ¿Sabes, Pedro? Un día me perdí por París. Estaba paseando tranquilamente por Montmartre, me metí en una callejuela y no supe llegar al hotel hasta que pregunté a un simpático anciano.
- Ah. ¿Y qué tiene de particular?
- Supongo que nada, excepto que nunca he viajado a París.