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martes, 24 de marzo de 2009

Pequeñas conversaciones ridículas del día a día

¿Alguno os habéis planteado la cantidad de conversaciones absurdas que hemos mantenido y mantendremos a lo largo de nuestra vida? El otro día pensaba en ello y me venían a la cabeza tres conversaciones tipo; para mear y no echar gota.

Dos compañeros de curro hablando de las bondades de sus tupperwares.
Situación:
el comedor de una oficina española cualquiera, delante del microondas.

Extracto de conversación:
Empleado 1: Anda, qué tupper más chulo. Se ve bueno.
Empleado 2: Sí; no se derrama nada de nada.
Empleado 1: Jo. Qué bien. ¿Y dónde lo compraste?
Empleado 2: En el Mercadona. 3 por 5 euros. ¿Pero sabes cuál me han dicho que son la hostia? Los tuppers de los chinos.
Empleado 1: Ah, claro, por eso llega todo a casa sin derramarse.
Empleado 2: Y creo que los venden en las tiendas de chinos, además.
Empleado 1: Claro. Tiene sentido.
(Silencio incómodo).

Un grupo de amigos hablando de reality show que ninguno admite ver.
Situación:
un bar de tapas de toda la vida.

Extracto de conversación:
Amigo 1: ¿Habéis oído lo de la tía esta de Gran Hermano que ha vendido la exclusiva de su embarazo de trillizos cojos?
Amigo 2: Sí, sí. Vamos, que no lo he visto, que me lo han contao. Y que va a poner a los niños unos nombres espantosos.
Amigo 3: Federera, RafaNadal Jr y Fernanditatorres.
Amigo 1: Sí. Como sus deportistas favoritos. Bueno… eso me han contado.
Amigo 3: Sí, sí, que eso lo ví yo en un zapping el otro día.
Amigo 2. Yo también, en un zapping.
Amigo 1: Que yo veo muy poco la tele, ¿eh? Ya sólo veo series que me bajo de Internet.
Amigo 3: ¡Vaya mierda de tele!
Amigo 1: ¡Nunca echan nada bueno!

Dos chicas hablando de bolsos.
Situación:
el ascensor de un edificio de oficinas.

Extracto de conversación:
Chica 1: Qué bolso más mono.
Chica 2: Ay, gracias. Pues no me costó nada. Lo que me gusta es que caben muchas cosas. Mira, mira.
Chica 1: Sí. Pero lo malo de los bolsos grandes que llevamos ahora es que cuanto más cabe, más metes dentro (risita tonta).
Chica 2: ¡Y luego cambiar de bolso es un suplicio!
Chica 1: Ya te digo. Al final siempre usas los mismos. Cuatro.

Sí, cuatro. Cuatro leches les daba yo :P.