martes, 5 de mayo de 2009

Aterrizaje

Primero notó fuertes turbulencias. Todo se tambaleaba. Juan intentó no preocuparse pero, según pasaron los minutos, no pudo evitar ponerse tenso. Se hizo una bola sujetándose la cabeza fuertemente con las manos y quiso rezar, pero de súbito recordó que era ateo: se sintió ridículo. Así que no le quedó otra que apañárselas con su propio miedo, sin esperar mano salvadora alguna.

Iba descendiendo, descendiendo sin remedio, viendo cómo las nubes algodonadas se iban rompiendo a su paso, dejando desordenados y dolorosos jirones blancos a izquierda y derecha. Se aferró entonces al gastado manual de emergencia, buscando soluciones ante la catástrofe. Era inútil, ni siquiera una mayor sensación de control ante la situación podía atenuar su miedo al impacto. Seguía bajando a toda velocidad. El suelo estaba más y más cerca. Y de pronto, ¡tron! trococrocrotot… el impacto del aterrizaje forzoso contra el suelo, la frenada desequilibrada, y un fussssss, ese deslizarse por la pista sin saber dónde demonios podría terminar. Con un poco de suerte, todo iba a acabar bien. Juan tenía todo en su sitio aunque estaba magullado y muerto de terror. Nunca una vuelta a la realidad tras las vacaciones le había parecido tan dura.

17 comentarios:

Señorita Puri dijo...

The Juan and Only

El chache dijo...

Desde luego que tiene que ser una situacion bien mala esa de vivir un accidente aereo.
Espero no verme nunca en esa situacion.
Un saludete

marguis dijo...

Uff, yo me pongo de los nervios cada vez que aterrizo, me agarro a los brazos del asiento, y si hay alguna mano amiga a mi lado... bien, digamos que mi fuerza de estrujamiento, hace que esa mano no sea amiga por mucho tiempo.
El mejor sistema: leer todo el rato como si la vida te fuera ella... es altamente consolador, aunque hay que evitar libros de terror (sobretodo si salen aviones) y biografías tediosas!!

saroide dijo...

*Srta: jjajaja.
*Chache: ni pensarlo quiero...
*Marguis: tomo nota de los géneros literarios de avión :P

ordago13 dijo...

"lo importante no es la caida si no el aterrizaje" la haine


grande texto sarita¡¡¡¡

BUENAS NOTICIAS dijo...

Ostras, ¿de verdad puede llegar a ser tan terrorífico para alguien la vuelta a la realidad tras las vacaciones??? Pobre Juan...

Perla del Turia dijo...

Se me ponen los pelos de punta leyendo tu post... Mira, de verdad, una vez pasada la emoción de los 15 cuando nunca has ido en avión y subirte a uno es lo más excitante que te puede pasar, aparte de ver "Dirty Dancing", volar empieza a cansar... ADemás cuanto más viajas, más experiencias chungas tienes, por pura estadísitca...

En fin, ¡me quedo con el clásico síndrome postvacacional como efecto colateral de la vuelta de vacaciones!

Outsider dijo...

Los primeros vuelos asustan por la novedad, todo son ruidos extraños... como puede ser que de tantos botes... ¿tiene baches el cielo?... se mueven las alas... ese motor ya no hace ruido... ¿porqué se inclina tanto?... uuuuuiiiiiii mi tripa...

Despues te das cuenta de que siempre son así, que unas veces tienes un detalle, otro tienes dos y te centras en el resto... como se asustan...

Pero al cabo del tiempo descubres que no siempre es igual... que la cara de la azafata no siempre sonríe, que cuando se sienta y se ata el cinturón... la ves persignarse y mirar preocupada por la ventana... algo no marcha bien... si además te dicen por megafonía que el avión se va a desviar por un problema técnico... empiezas a pensar que las estadísticas no son tan agradables cuando estás en el 1%... y ya nada es igual...

Möbius el Crononauta dijo...

Escogí mal día para dejar de esnifar pegamento.

saroide dijo...

*Órdago: totaaaaalmente de acuerdo. ¿La haine la película, dices?

*Buenas Noticias: y más, incluso. Pobriño. Pero una vez que aterrizas, no te queda otra que sobrevivir. :)

*Perla: tienes razón, la sensación de volar en avión es algo que se disipa con el tiempo. Aun así yo aún sigo flipando cuando veo las nubes; son como otro mundo que estuviera por encima de nosotros, parecen ciudades.

*Outsider: jajajja, qué bueno lo que cuentas. Me recuerda al único viaje que hice en avión en el que realmente pasé miedo. Las azafatas charlaban tranquilamente y pude ver el pavor en sus caras. Son sin duda el termómetro de la situación.

*Möbius: ¿??? jajaja :P

Illystil dijo...

Pues sí que es un aterrizaje duro, el de la vuelta a la realidad. Y aquí no valen chalecos salvavidas, salidas de emergencia, ni leches... tan sólo contar los días hasta las próximas vacaciones :)

Y en cuanto a los vuelos reales, me quedo sin dudarlo con el despegue; sentir cómo me elevo en el aire... me encanta.

Un beso

Luis Carlos dijo...

Querida Saroide:
Por un momento pensé que nos íbamos a estrellar, y me pregunté además que porque diablos me había subido en este aparato si muy claro me habían dicho en el counter que el hombre venía muy relajado de sus vacaciones, y con la depre del lunes.
Te felicito, y hoy me encanta tu ánimo.

Un beso para vos

Luis Carlos

saroide dijo...

*Illystil: la vuelta puede ser muuuuuy dura, yo cada vez lo llevo peor, casi como el pobre Juan. Y del viaje real me quedo con las nubes, como puse más arriba, qué bonitas.

*Luis Carlis: ¡gracias! a mí siempre me encanta tu ánimo :)

Rembrandt dijo...

Cuando regresaba de mis ultimas vacaciones el avión se movia como loco , se me dá por mirar por la ventanilla y atravesábamos una zona de tormenta eléctrica.Las azafatas nos hacen atar hasta los cordones de los zapatos (varones) y el sosten (mujeres) a los asientos. Mientras la voz calma del comandate nos decía: Estamos atravesando una zona de ligera (?) turbulencia.....Habrán trascurrido maso 5' , ví pasar toda mi existencia , asi que cuando aterrizamos sentí una de las mayores alegrías de mi vida.

Besotes.

saroide dijo...

*Rembrandt: qué terror, te veo besando el suelo a tu llegada, como Juan Pablo II, buf. Pobre.

David Carrascosa dijo...

Vaya, veo que Juan acabó sus vacaciones en Barajas, como muchos.

Besos, Sara!!

saroide dijo...

*David: ¡Pues sí, ahí acabó, en la inmensa y caótica Barajas, fijo! :P