jueves, 3 de diciembre de 2009

Sin palabras

De súbito, las palabras dejaron de salirle de la boca, indignadas por ser dichas con tanta ligereza, por ser opinadas sin saber y mezcladas constantemente con gratuitos términos en inglés o palabras vacías como transversal o sinergia. El jefe se quedó sin poder articular ninguna de las chorradas con las que otrora llenaba horas y horas de reuniones.

12 comentarios:

ordago13 dijo...

... y el jefe ¿pq era tan gordo?

Suena a prototípico jefe¡¡


abrazos

Kimbertrancanut dijo...

saroide: Quizá era mejor el silencio que sus palabras...algunos no dicen más que tonterias y así es mejor callar...y es que las palabras también tienen su corazoncito...Besos y abrazos

Angelillo dijo...

Lo mejor de una reunión vacía de contenido es ponerla a la hora de salida.
PD: mi jefe no es de esos, el mío merece hablar.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Y los empleados llevan tres semanas celebrándolo!!!!!!!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Dilbertiano

Rembrandt dijo...

Mi estimada Sara,
cuántos jefes -no todos- deberían quedar en ese estado.
Los empleados felíces forever.

Besitos y buen finde desde el Sur.
REM

saroide dijo...

_órdago: jajjajjajaaja, es que puestos a prototípico hasta he buscado la foto que mejor lo ilustra...

_Kimbertrancanut: claro, las palabras tienen DIGNIDAD, a veces más que los que las pronuncian :P

_Angelillo: eso de la hora es otro clásico.

_Buenas noticias: ¡y corrieron ríos de champán y lluvia de confetti!

_Möbius: qué bueno, Dilbert.

_Rembrandt: más de un jefe calladito nos daría un respiro. Más de uno :)

Perla del Turia dijo...

Jajajaja...¡me encanta! Me parecería un ejercicio supersano intentar hacer una reunión sin utilizar ni una palabra en inglés, en estos mundillos del marketing. Efectivamente, ¡algunos no sabrían articular palabra!

saroide dijo...

_Perla: what a relief!! jaajajaja

Señorita Puri dijo...

...Entonces el jefe empezó a rebuznar; al principio fue un rebuzno tímido, casi como un suspiro o una leve ronquera, pero poco a poco se hizo más grande y más prolongado, incapaz de articular sonido legible.
Finalmente los rebuznos también se avergonzaron de salir de su boca y se mantuvieron en silencio, escondidos en algún lugar de la garganta junto a las palabras.

Fue entonces cuando el jefe enmudeció para siempre.

Anónimo dijo...

El Jefe estaba contando chistes y todos los empleados se estaban riendo. Pero hay uno que no se rie a lo que el jefe le pregunta:
- Que pasa. Por que no te ríes?, ¿No te hacen gracia los chistes?
A lo que el empleado responde:
- Es que yo ya estoy fijo.

Lucrecia Borgia

saroide dijo...

_Señorita Puri: ¡gran final! No, si al final esto acaba bien :P

_Lucrecia: ea, "¡con dos cojones!" jajjaaa. Me ha molado.