jueves, 17 de diciembre de 2009

Detective

El detective privado pidió un café solo en una acogedora cafetería de Manhattan. Y sentado solo en una mesa de dos, se escondió detrás de su periódico para mirar de soslayo a la mujer rubia que discutía con el que presumiblemente era su amante, y al que propinó un sonoro bofetón. Tomó notas de todo lo sucedido en su gastado cuaderno, con su letra de zurdo, pequeña y abigarrada.

Al salir de la cafetería, giró en redondo y siguió a un niño que lloraba porque se le había escapado un gran globo rojo; para, a continuación, seguir la pista de un mimo que ya se había despintado la cara y volvía, taciturno, a su casa sin dejar de farfullar con una extraña voz chillona por las pocas monedas depositadas en su gorra. Y así, hasta bien entrada la noche, el detective siguió incansable con sus pesquisas y anotaciones.

A la mañana siguiente, quedó con su cliente para entregarle todo el material del caso: hojas de su viejo cuaderno, notas sueltas al margen del periódico, unos cuantos mapas y esquemas, cartas rotas. El cliente, nervioso, impaciente, con la mano temblorosa, cogió todo entre sus manos con una emoción incontenida y entregó en un sobre su dinero. El detective se limitó a llevarse su sobre, agachando la cabeza en un gesto humilde, y se fue. Había hecho un gran trabajo: aquel era el mejor material para historias que jamás había obtenido. Su cliente, ese pusilánime y agotado escritor, podría seguir trabajando en la novela; con la que, algún día, ganaría el Pulitzer, sin ponerle siquiera una dedicatoria.

10 comentarios:

Lucrecia Borgia dijo...

La esposa le dice al marido:
- Estoy harta de tus celos. Es que acaso te crees que no me he dado cuenta de que últimamente me sigue un detective alto, rubio, con ojos verdes, muy agradable y un poco tímido al principio ?

Lucrecia Borgia dijo...

Dos amigos van a una entrevista para conseguir trabajo de detectives privados. El primero entra, y empiezan a hacerle preguntas.
- Cuanto es 1 y 1 ?
- 11.
- Ya… digame un dia de la semana que empiece por “M”.
- Mañana.
- Hummm… y digame, quien mató a Jesucristo ?
- Esto… me da un par de dias para pensarlo ?
- Si, claro.
Total, que el tio sale de la entrevista y el otro amigo le pregunta:
- Oye, como te ha ido ?
- Genial, me han contratado y ya me han asignado mi primer caso.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Curioso, yo también escribí un relato sobre un escritor en busca de personajes. Mola coincidir en intereses...
Un beso enorme, Saroide!!!!

Rembrandt dijo...

Te has dado cuenta que cada día cuesta más que valoren el trabajo que uno hace y "lo peor" como dice el detective, los méritos se los lleva otro que ni siquiera agradece , como si unos pocos dineros pudieran compensar el esfuerzo.
Muy buen relato Sara y agrego algo más "cualquier coincidencia con la realidad ..... es cierta, je!

Besos desde el Sur.
REM

saroide dijo...

_Lucrecia:jajajjaa, ¿De dónde sacas tal repertorio de chistes? ¡No tiene fin! Gracias por poner una sonrisa en el blog :)

_Buenas Noticias: imagino que es normal, el proceso de búsqueda de historias es una de las fundamentales preocupaciones del escritor, toda una obsesión. ¡Me gusta que compartamos inquietudes!

_Rembrandt: gran verdad que siempre descubro, no sin dolor: no se valora el esfuerzo, ni en méritos, ni a veces en dinero tampoco, Rem.... ¡Besitos para ti también!

Angelillo dijo...

Las historias buenas aparecen en los sitios más insólitos, cuánto se echa de menos un buen detective que llene la fuente de la inspiración de vez en cuando.

La vida de los mimos es muy siniestra, es extraño que no haya habido libros sobre mimos asesinos o psicópatas, porque se dan un aire a los payasos, que son los seres más tenebrosos del planeta tierra.

saroide dijo...

_Angelilo: si aparece ese detective, le pido YA presupuesto por horas. Y en cuanto a los mimos y payasos, totalmente de acuerdo, a mí me producen urticaria, es lo menos divertido y entrañable que puedo imaginar...

Lucrecia Borgia dijo...

SAROIDE . TOMA NOTA :

EL PAVO DE NOCHEBUENA


Ingredientes:

1 pavo de 3 kilos
3 dientes de ajo
100 gramos de almendras
1/2 vaso de vino fino de Jerez
3-4 hebras de azafrán
1 vaso de aceite de oliva
Harina de trigo
Sal

Limpiar bien el bicho y trocearlo, cada cuarto en tres trozos, enharinar los trozos bien y reservarlos.
Poner una cazuela al fuego con el aceite y echar los ajos, enteros y las almendras. Cuando estén fritos, se sacan y se reservan.
En el mismo aceite se van friendo los trozos del pavo y se pasan a una cazuela.
En un mortero, majar los ajos y las almendras, junto con un poco del aceite. Cuando esté todo bien majado, se mezcla con el vino y el azafrán, se echa en la cazuela donde se pusieron los trozos del pavo. Añadir a la cazuela el resto del aceite, que se usó para freír el pavo, la sal y se cubre todo con agua.
Poner al fuego y dejarlo cocer a fuego lento hasta que el pavo esté tierno.
Colocar en una fuente y acompañar de una patatas fritas cortadas a dados.

Rembrandt dijo...

Amiga mía,
mis mejores deseos de Paz y Felicidad para esta Navidad junto a tus seres queridos.

Besos desde el Sur.
REM

saroide dijo...

_Lucrecia: tomo nota, qué receta tan pormenorizada...

_Rembrandt: Gracias, a ti también, Sol :)