lunes, 5 de marzo de 2012

No-isla (una oda al positivismo)

Vivir en el exacto centro de una isla, sin vistas al mar,
es una pérdida de horizonte,
una suerte de futuro inacabado,
una falta de azul un tanto absurda.
Una dolorosa contradicción colmada de tierra.


Pero es también la oportunidad otorgada al poseedor de una imaginación vibrante;
para que recuerde que cerca, muy cerca, sigue el lugar donde la arena es besada
por el mar.
Para que escuche dentro de sí el ritmo espumado de las olas
y se deje llevar por los designios de la marea. Como el ser marino que es, y será siempre.

Porque eso nadie te lo impide. Nadie.

Nadie te puede quitar la dicha de vivir en una isla. 






Inspirado en Laois (Irlanda). El condado de la Isla Esmeralda más aislado del mar, aunque no su centro geográfico.

8 comentarios:

Carlos Fox dijo...

Nadie te puede quitar la dicha de vivir en una isla bonita.

Por cierto Sara, ¡cuidado con San Pedo¡ Huele.

Pedalier dijo...

Todos tenemos derecho a vivir en nuestra isla particular. ¿Quién osa poner coto a nuestra imaginación?

Un placer volver a pasar por aquí.

Nos leemos.

Rembrandt dijo...

Cada uno de nosotros es una isla, un ser único dentro de una sociedad.
Lo que no significa vivir aíslado, sino todo lo contrario, aunque a veces necesitemos estar solos, en nuestra isla interior.

"...Nadie te puede quitar la dicha de vivir en una isla."
Excelente!

Besos y abrazos desde el Sur.
REM

Sara Mansouri dijo...

_Carlos Fox: mira, para una vez que me ponía yo seria jajajajaja. Me taparé la naricilla al entrar en esa isla.

_Pedalier: eso, ¿quién osaría? Y si existe ese quién, lo bueno es que la imaginación es algo de lo que nadie puede jamás desposeernos... ¡Gracias por volver también!

_Rembrandt: ahora estoy en mi isla, buscando destino desde cualquiera de los puntos que dé al mar... Hay que tener un refugio, pero ¡ojo! no confundirlo con estar solo, estoy muy de acuerdo :)

El chache dijo...

Vivir en nuestra isla. Hay que tener cuidado con ese concepto y sabe cuando salir de esa isla.
He vuelto a esto de los blogs, despues de casi mil años sin poder entrar, ordenador rotisimo, mucho lio. En fin, eso que vuelvo a estar por aqui.
Un saludete

Sara Mansouri dijo...

_El Chache: ¡Dichosos los ojos... de Sara! ;-P Me alegra verte por aquí y que vuelvas a la actividad bloguera. Gracias por ponerme al tanto de ello. Te devolveré la visita encantada.

Angelillo dijo...

Vivir en una isla ¿te aísla?
En el fondo creo que los madrileños tenemos ese sentimiento: vivimos rodeados de mar, pero muy lejos, ni se ve, pero ahí está, y todos hablan tan bien de él y de sus efectos que cuando hay un puente nos vamos de aquí corriendo a descalzarnos y poner los pies en la orilla.

Sara Mansouri dijo...

_Angeliño: pues es verdad, tenemos un poco de ese personaje. Sentimos el mar sin tenerlo especialmente cerca. Somos isleños de corazón :)