lunes, 10 de noviembre de 2008

La máquina parlante

Un miércoles fui al polideportivo a hacer un poco de ejercicio y esto es lo que me pasó…

Me subo a la máquina elíptica (esa en la que andas como un astronauta en ingravidez, moviendo manos y pies como un idiota)… y veo que la pantalla me suelta mensajitos. Ante mis ojos aparece una cadena de frases aleccionadoras del tipo: “Wellness es bienestar- Wellness es futuro- Wellness es una nueva forma de vida- Vive Wellness”. ¿Había visto bien? Aquella máquina, al más puro estilo 1984, me estaba intentando comer la olla con un siniestro discurso sobre el bienestar físico. Será nazi, la máquina.

Daba mal rollito, sí. Pero no me iba a bajar, que ya había cogido carrerilla. Zancada tras zancada, acabé mis 20 minutos de ejercicio aeróbico a un ritmo que me sorprendió a mí misma. Quizá había hecho mella en mí el discurso wellness… No, no podía ser. ¿O sí?

Porque la cuestión es que desde entonces, dos o tres veces por semana, mis pies me guían a pasos marciales hasta el polideportivo. Me subo a esa hipnótica máquina y pedaleo, pedaleo, pedaleo sin respiro... Ahora los caudillos del wellness estarán orgullosos de mí. Sí. Sí. Soy una ciudadana ejemplar. Una ciudadana wellness.

3 comentarios:

Mon dijo...

Jajajajaja. Wellness es tu lider. El líder es bueno... el lider no te cobra las toallas y te da el alta gratis...

Señorita Puri dijo...

Dentro de una semana comienza la fase 2: en la pantalla aparecerá un número de cuenta y te dirá que el maestro Rael- el elegido del wellness, espera tu contribución. Ten cuidado. Y recuerda, hagas lo que hagas:
Pide factura con IVA.

saroide dijo...

jajjaajaja. Puri, te voy a pedir que me hagas segundas partes de todas las entradas. ¿Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas? :)