martes, 18 de noviembre de 2008

Los autobuses de la EMT (métEMT dentro y verás)

Para mí, los autobuses de la EMT son sketches con ruedas. Lugares abiertos al humor más disparatado, rollo Benny Hill o Mister Bean.

Están esos bandazos que dan los conductores. Para un lado, para el otro, ¡imposible mantener el equilibrio! He oído que los surfistas californianos entrenan en los autobuses de la EMT para coger soltura y estabilidad sobre la tabla. Eso sí, las señoras a partir de los 50 son todo un ejemplo de dominio de la técnica. Aguantan los meneos con una actitud soviética, muy quietas con sus zapatos de suela de goma agarrados al piso y la mano bien sujeta a la barra. Claro, algunas son tan agarradas…

Luego están los propios conductores. Unos tipos con aires de superioridad que saben que nuestro destino está en sus manos. Ellos deciden a quién suben y a quién no. El autobús empieza a salir de la parada y tú llegas corriendo, sudando, dándolo todo, alargas la manita para que el conductor te vea por el retrovisor… y éste, con cara de César en el Circo romano, decide si subir o bajar su pulgar, decide “sí o no”, “vida o muerte”. Ja. Luego están esos que no pronuncian palabra, que hay que pedirles audiencia para preguntarles dónde bajarse. Y otros para los cuales aquello de “No hable con el conductor” no significa que él no te pueda dar la brasa hasta que se harte (técnicamente el cartel no pone “Conductor, no hable con los pasajeros”). Por no hablar de los que llevan su musiquiqui a tope, que no suele ser una de Shubert, no, sino más bien una de Camela, con su estribillo:“Tú te has burlado de mí y pasas por mi lado, para hacerme sufrí”. Y tú, al autobusero: “¡lo que ha pasado por su lado es la parada, jefe!”.

¿Y los viajeros? Ah, eso da para escribir un blog entero. El pobre cachas cansado que pilla el sitio antes de que lo coja una pedigüeña embarazada. Y las abuelas de codos poderosos y bolsos fornidos. Y los niños de mochilas serial killer. Y el hombre mutante con oreja de móvil. Y la chavala de voz chillona, con una frecuencia tal que dejaría sordo a un perro. Y el tipo que estornuda y acto seguido se coge a la barra con la misma mano que se ha puesto en la boca (quizá buscando con sus mocos un mejor agarre ante los meneos del bus). Tanta gente… y tantos otros que me dejo.

¿Y yo, dónde encajo en todo esto? Ah, yo soy la plasta criticona que luego lo pone todo en un blog. Esa soy yo.

3 comentarios:

Señorita Puri dijo...

Camela sacará en breve un nuevo disco: "Greatest Jichs"

Mon dijo...

Jajja, me ha gustado este post. Sobre todo el final.

saroide dijo...

Greatest Jichs, ¡ja paaaaya!